El parto de Danae

El pasado 21 de mayo nació Aritz, mi tercer hijo. Tercer parto reparador después de una mala y otra malísima experiencia en los anteriores partos.

Mi FPP era el 29 de mayo y acepté una inducción después de hacer «turismo obstétrico», ya que en mi hospital de referencia (Hospital de León) me habían propuesto una cesárea por peso estimado alto y antecedente de distocia de hombros en mi último parto. Aclarar que mis hijos pesaron 4 kg la primera, parto vaginal sin epidural muy dirigido, y 5 kg el segundo, parto vaginal con cascada de intervenciones que acaba en distocia de hombros, aunque sin grandes consecuencias ni para mi hijo, ni para mí, afortunadamente.

En el Hospital Rey Juan Carlos me proponen tres opciones, cesárea, inducción o esperar a ponerme de parto.

Decidimos ingresar el día 20, 38+5 semanas, para inducción.

La inducción comienza con un monitor de 20 min, después consulta con la ginecóloga, dónde valoran cervix, que todavía está muy posterior y prácticamente nada borrado. Deciden poner misoprostol para comenzar con la inducción y hacen otro monitor de hora y media. Después me voy con mi pareja a la habitación, con algunos consejos de la matrona de movimientos de asimetría de pelvis para favorecer la dilatación. La pastilla se administra cada 4 horas.

La tercera vez que voy a paritorios para valorar cómo va la inducción, después de la segunda dosis de misoprostol, algo del monitor no les gusta, y me plantean que no me van a poner más, y que el siguiente paso sería comenzar con rotura de bolsa y oxitocina. Planteo mis miedos y mis dudas, ya que mi segundo parto comenzó a complicarse después de romper la bolsa y poner oxitocina sintética. Y una vez que lo tengo todo claro, acepto la propuesta y nos quedamos ya en paritorio. Serían aproximadamente las 19 horas.
Mi pareja se encarga de traer nuestros detallitos de hipnoparto, una foto familiar, las afirmaciones positivas y la música.

Pido monitorización inalámbrica, y la pelota.
Bueno, y me olvidaba, gracias al consejo de Konchy, salí de casa con la Tens puesta.
Desde que comienza la inducción empiezo a sentir alguna ola uterina. Cuando rompen la bolsa resulta bastante molesto, bueno, decir que todos los tactos hasta ese momento son bastante molestos porque mi cuerpo no estaba para nada preparado, en mis otros partos la mayor molestia era tener que tumbarme bocarriba. Y aquí Aritz, muy educado él, o igual para decir que esperasen, que todavía no le tocaba, jejeje…decide sacar una manita para saludar. Llaman a la ginecóloga y consiguen volver a meter la mano para que apoye bien la cabeza en el cuello uterino y así favorecer la dilatación. Esto ocurre otra vez durante la dilatación.

Me dejan un tiempo, ya no recuerdo cuánto, para ver si al romper la bolsa se desencadena el parto.
En la sala de dilatación estamos todo el tiempo Luis y yo solos, con la música, la pelota, paseos, hasta algún baile agarrado nos marcamos.

Luis me ayuda dándome agua, masaje, con los empapadores para no ponerme perdida… El parto no se desencadena y comenzamos con oxitocina, en el plan de parto pedí que no se aumentara la dosis antes de 40 minutos, también por consejo de Konchy, y lo respetan, incluso alguna vez esperamos más por petición propia. Empiezan con una dosis de 6 que se duplica cada 40 min. aproximadamente. Con la oxitocina ya empiezo a notar alguna ola uterina más intensa. El ritmo es muy llevadero, sigo con los movimientos, paseos, pelota… En el siguiente tacto, me los hacen cada 4 horas, el cuello ha comenzado a borrarse y a dilatarse unos dos cm. Va muy poco a poco.

Sigo con las olas, que desde la tercera vez que aumentan la oxitocina ya son cada cinco minutos o menos, ya no se paran y han ido aumentando intensidad.

Ya de madrugada empiezo a sentir frío, se lo comentamos a la matrona pensando que es cosa de la temperatura de la habitación, que está bajando, pero resulta que tengo algo de fiebre. Me recomienda beber más líquidos, porque desde que te ponen la oxitocina, ya no puedes comer nada, sólo beber. En un momento dado sigo con mucho frío y me acabo metiendo en la cama para poder taparme y aquí conseguimos dormir un poco, Luis en el sillón, y yo en la cama entre ola y ola.

Vuelven a hacerme tacto, y estoy algo más dilatada, pero todavía sin borrar el cuello. Como sigo teniendo frío vuelven a ponerme el termómetro y sigo teniendo fiebre, así que deciden ponerme un suero para hidratar antes de darme un Paracetamol. Con esto consiguen que me baje la fiebre y me encuentre mejor y vuelvo al movimiento.

Antes del cambio de turno, me vuelven a valorar, y sigo con tres cm de dilatación y ya mucho más borrado el cuello, pero no del todo.
Aquí empiezo ya a desesperar un poco, y acude algún que otro pensamiento negativo que consigo despejar.

Al poco rato las olas comienzan a ser más intensas, aquí empiezo a usar el botón para las contracciones de la Tens.
El turno de mañana de matronas me propone «fajar» la barriga con una sábana porque piensan, después de tratar de valorar la postura del bebé con poco éxito, que está apoyando la cabeza en la zona púbica, en lugar de en el cuello, y por eso no progresa la dilatación, y después colocarme en una postura bocarriba con las piernas colgando que dicen que suele ser muy útil en estos casos. Acepto porque ya comienzo a estar más desesperada, he llegado al semáforo rojo. Pero no logro aguantar más de dos minutos en la postura, que, aunque estando así baja la intensidad de las olas, me revuelve totalmente estar bocarriba. Decir que llevo un rato con bastante malestar, mareo, sudores, y está postura acentúa ese malestar.

Llamamos a las matronas y se lo comentamos y yo aquí, en pleno subidón de adrenalina, digo el tan temido, por mí, al menos «no puedo más». La matrona que parece tener más experiencia o por lo menos a mí me transmitió mucha calma, me propone un tacto aunque aún no han pasado las cuatro horas, acepto mientras le aprieto el brazo durante una ola muy intensa jejeje, y ¡oh sorpresa! estoy dilatada 9 cm.

Yo sigo en semáforo rojo, diciendo que no aguanto más que me ayuden, me ponen suero glucosado porque piensan que con tantas horas sin comer puedo estar en hipoglucemia, y me animan entre ellas y Luis a darme una ducha. Nos vamos a la ducha, lo preparan todo ellas, yo la verdad es que en este momento me dejó llevar. Y ya estando en la ducha empiezo a notar empujar a mí cuerpo, en ningún parto lo había sentido. Se lo decimos a las matronas, vuelvo a tener otra contracción con pujo y entonces decido salir de la ducha. Luis y ellas me secan, me cambian el monitor y lo preparan todo mientras yo me desplazo hasta quedarme apoyada en la cama. La verdad es que aquí me sentía como en una nube, y me dejé llevar por mi cuerpo mientras las personas que estaban a mí alrededor me seguían.

Cuando me quedé en la cama una de las matronas me puso la pelota delante, encima de la cama, para poder apoyarme en ella, yo no sé lo pedí, pero la verdad es que me vino muy bien, y en dos contracciones más ya estaba fuera la cabeza de Aritz, yo de pie con una pierna apoyada en la cama, y las matronas y Luis detrás. La matrona que estaba más cerca me dijo que en la siguiente contracción nacería Aritz y que me lo daría entre las piernas. No quise tocar la cabeza ni el espejo finalmente, aunque me lo ofrecieron y yo lo había puesto en mi plan de parto porque tuve otro momento de dudas con la sombra de la distocia, incluso intenté empujar sin contracción de que salió la cabeza porque me entró el agobio, y la matrona se dio cuenta y me dijo que esperase a la contracción. Y una vez llegó la ola, no hizo falta que yo empujase, mi cuerpo lo hizo, salió Aritz, me lo dieron, y fue el momento más alucinante de mi vida, lo habíamos conseguido, estaba conmigo, estaba bien. Me sentí poderosa, fuerte, sanada, me había demostrado a mí misma que mi cuerpo es capaz de parir.

Un parto 100% sanador, gracias a Konchy a Luis y a las personas que me acompañaron y me devolvieron la confianza en mi cuerpo.

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